FASTINK

A la mar le tocó un día el timbre de una ola para pedirle sal, y desde entonces le aliña los versos. Algunos de un amor que calló en una boca que no llegó a besarse, otros sobre un búho de ojos redondos y sentimientos con aristas, más de uno con nostalgias intercaladas entre vocales que quieren tener la última palabra. Lee con una serenidad que dibuja más colores de los que sus brazos albergan, un mapa de tatuajes que sudan la tinta que el papel no secó. Él es escritor, poeta, padre de una obra llamada “Akresale” y desde que vino a Imaginautak en un martes de perrera reciclada en centro cultural, los libros ladran con otra fuerza.

Le llaman Martín, el ser hueco.

La cara con pecas,

de largo pico y corto pescado.

Aquel que en la caña se mece,
acechando el cristal del invierno.

Y con una sonrisa de goma,
los turquesas bate con sus alas.

Puedes seguir a Fastink en: